Thursday, 9 May 2019

Efraín Huerta

Efraín Huerta es un poeta mexicano que nació en Silao, Guanajuato, el 18 de junio de 1914 y murió el 3 de febrero de 1982 en la Ciudad de México. Originalmente se mudó a la Ciudad de México para dedicarse al arte, pero sus circunstancias lo llevaron por el camino de la poesía y el periodismo. Formó parte de la generación Taller en México, junto a Octavio Paz, Rafael Solana, Salvador Toscano y otros, que rechazaron el lirismo subjetiva y estéticamente, optando en cambio por promover una idea de solidaridad universal. Todos ellos también estaban involucrados políticamente y Efraín apoyó fuertemente al movimiento comunista. La poesía de Huerta cubre una plétora de temas, incluyendo política, sociedad, arte, cultura y amor, pero el tema más predominante en su poesía desde los años treinta es su relación con la Ciudad de México.

Esta entrada de blog se centrará específicamente en tres poemas que encarnan su vínculo dinámico con la ciudad. Declaracion de amor es a la vez romántica pero arenosa, describiendo las diversas interacciones que se desentrañan a lo largo de las calles entrelazadas de la ciudad. Su poema declaración de odio contradice este amor intenso, donde habla de las relaciones en la sombra y los tratos oscuros, la corrupción y la política injusta que perdura como el humo en los callejones y rincones de la ciudad.

El poema Avenida Juárez se presenta como la síntesis de las dos visiones presentadas en los ejemplos anteriores. Podemos encontrar un sentimiento predominante que no es ni amor ni odio, sino más bien desencanto. La voz narrativa demuestra una profunda tristeza al enfrentarse a su ciudad, señalando que esta ciudad, que debería estar llena de amor, es absurda, un lugar donde el entorno está impregnado de anomia y mediocridad. La desesperación es evidente desde los primeros versículos a través de comparaciones y metáforas que nos remiten inmediatamente a los muertos y a los deprimentes. El primer elemento que lleva a la voz narrativa a sentir el vacío de la ciudad es el exceso de gente, pero la falta de humanidad; el ruido que él llama "un mar de voces huecas, un gemido de barbarie" porque todo es escándalo sin contenido; el sentimiento de estar solo, pero rodeado de gente, gente anónima con la que no se puede identificar, porque viven totalmente alienados.

Más tarde en su carrera produjo poemas cortos, conocidos como poeminimo. Los poemas mínimos de Huerta combinan elementos del aforismo, epígrafe y haiku. Los mejores se caracterizan por su humor subversivo y el descarado juego de palabras que hace que muchos de ellos sean casi imposibles de traducir. Según Huerta, "el poemínimo está a la vuelta de la esquina o en la siguiente parada del Metro. Un poemínimo es una mariposa loca, capturada a tiempo y a tiempo sometida al rigor de la camisa de fuerza".

Sigue siendo un poeta mexicano emblemático por los diversos temas que exploró a lo largo de su vida como poeta, periodista, activista y crítico de cine.